Estudios en Vivo desde Nuestro Canal de Youtube, los Viernes 8 PM y Sábados 11 AM. (Hora de México)

El Origen de los Deportes

¿Qué son los deportes? ¿Puede un Kadosh mirar deportes? Claro que no!
Muchas personas que se dicen ser “creyentes” tienen una camiseta de algún equipo de fútbol, basquet, etc. O quizás no, pero se sientan en su casa a mirar por televisión su partido de fútbol, tennis, e incluso el boxeo. O quizás tampoco, pero se ponen a hablar de deportes con otras personas.
Pero no saben para nada que es lo que hay detrás de eso, más allá de entender que Yahweh es un Elohim que hace distinsión en todo.
El fútbol como todo eso, no es mas que atletismo romano pagano, y juegos olímpicos del diablo.
Los que verdaderamente hemos entendido quién es Nuestro Elohim, no participamos de nada de eso, porque no perdemos el precioso tiempo que Elohim nos otorga para estudiar su bendita Torah, para compartirle a otro sobre Yahshua ha Mashíaj.
Un kadosh no mira televisión mundana, un kadosh no se contamina con ninguno de esos juegos del diablo.

Después de la victoria de Alejandro Magno, los juegos y los deportes gimnásticos de los griegos se fueron introduciendo en Israel, y en Jerusalén se construyó un gimnasio. Estos eventos atléticos agradaron a los gentiles, es decir a los paganos, pero eran repugnantes a los Israelitas, porque eran de un carácter desmoralizador. Los que tomaban parte en estas contiendas, lo hacían desnudos. Bajo el gobierno de los Macabeos estos espectáculos se acabaron, pero el perverso de Herodes los restauró, construyendo un teatro en Jerusalén, y en otras partes. Los romanos tenían muchas de las costumbres atléticas griegas, pero llegaron a darle una importancia especial a sus espectáculos de gladiadores.
Aunque los cuatro principales juegos griegos eran: Los Isthmicos, los Nemean, los Phythian, y los Juegos Olímpicos, los últimos eran sin duda los más celebrados.
Tenían lugar cada cuatro años en Olympia en honor del dios Zeus (Yahshua ha Mashíaj le reprenda!). El evento daba principio con una presentación especial de ofrendas a varios dioses y héroes. Después de esto había cuatro carreras cortas para determinar al vencedor; luego se hacían las carreras largas; y luego venia una contienda de quíntuplo naturaleza que incluía saltos, carreras, tejos, lanzamiento de lanza, y lucha; luego había las carreras de carros, boxeo, carreras con armaduras, y contiendas entre heraldos y trompeteros.
El sheliaj Shaul no se refiere a esta disciplina propia cuando escribe a los corintios: "Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene” (1 Corintios 9:25). Como muchos han creído que en la Biblia se defiende el deporte. Para nada! El ejemplo es de lo espiritual.
Y al joven Timoteo dice: "Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente” (2 Timoteo 2:5).
Trofeos para los vencedores en los juegos. Cuando se terminaba un evento atlético, un heraldo proclamaba en voz alta el nombre del vencedor y la ciudad de donde procedió. Se le entregaba un ramo de palma por los jueces, entregándose los premios el último día de los juegos.
Llegó a ser costumbre el dar a los vencedores una corona hecha de hojas de lo que se consideraba ser un árbol sagrado, el olivo silvestre. Shaul no era un idólatra griego, y no se refiere a la naturaleza incorruptible de la corona del “cristiano” como han enseñado, en contraste con un premio de los juegos griegos paganos el cual perece. "Y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible: mas nosotros, incorruptible” (1 Corintios 9:25).
Kefas tampoco escribió en base a ese tipo de coronas: "Vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4).

Los perversos gladiadores romanos.
Una de las principales formas de diversión de los romanos después de Yahshua fue condenar a los criminales, especialmente a los meshijim, a pelear con los leones, osos, elefantes o tigres en el anfiteatro del Imperio, delante de grandes multitudes de espectadores. Las multitudes urgían a las bestias arrojándoles dardos o gritando llenos de demonios, para luego ver a las pobres víctimas hechas pedazos por el animal. Shaul se refiere a esta práctica cuando dice:
"Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias” (1 Corintios 15:32).
El escritor de los Hebreos compara las experiencias de sus oidores a lo que sucede en la arena.
“Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo” (Hebreos 10:33).
Los romanos tenían una costumbre en la arena, a la cual Shaul se refiere. A menudo permitían a los hombres que peleaban con las bestias en la mañana, tener armadura y equipo para pelear contra los animales. Pero en el último evento que se realizaba cerca del mediodía, los hombres que estaban desnudos y sin ninguna armadura o defensa eran traídos soltando a los animales sobre ellos. Así al relatar el sufrimiento de los sheliajim, Shaul dice:
“Porque a lo que pienso, Elohim nos ha mostrado a nosotros los sheliajim por los postreros, como a sentenciados a muerte porque somos hechos espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres” (1 Corintios 4:9).
Barcos llegaban desde colonias griegas a un punto en el que se mezclaban filósofos, poetas, escritores, apostadores, proxenetas, vendedores ambulantes, músicos y bailarines, con el fin de asistir a los antiguos Juegos, que duraban cinco días y comenzaban en agosto, como una fiesta religiosa. Todo un sacrificio a los demonios.
A medida que la cita se acercaba, miles de espectadores iban llegando a Olimpia, trasformando el pequeño pueblo al Oeste de Atenas en una floreciente “metrópolis”. Muchos llegaban de colonias griegas que eran en principio rivales, pero que compartían una religión, una lengua y el “entusiasmo por el deporte”, como hoy en día.
No se vendían entradas y muchos espectadores dormían a la intemperie, a pesar de que miembros oficiales de las delegaciones levantaban carpas y casetas.
Las ceremonias religiosas, como los sacrificios, la música, la actuación teatral, discursos de reconocidos filósofos, recitales poéticos, desfiles, banquetes y celebraciones de victoria eran también cosa de todos los días en aquella época. Hoy en día en ciertos países se puede apreciar más ese espíritu diabólico que tiene hechizado a millones de creyentes, dónde dicen “Es que es una pasión, no lo puedo explicar”.
Los que morían en la atigüedad en medio de un estadio, hoy en día mueren por un juego de esos. La rivalidad, el orgullo, el encantamiento.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...