La Carne y el Espíritu (Gal. 5:16-26)

Los malos deseos de la naturaleza humana están en contra de los deseos del Espíritu de Elohim. Ante esas tendencias y deseos opuestos, fruto de una enemistad absoluta, el creyente no puede hacer lo que quiere porque existe una lucha constante. La naturaleza pecaminosa lucha contra el Espíritu, y el Espíritu lucha contra esa naturaleza física, lo cual nos impide hacer las cosas que nos gustaría hacer, y hacer realidad nuestras buenas intenciones. Hay que destacar entonces que la nueva naturaleza espiritual se rebela contra los malos deseos de la vieja naturaleza controlada por el mal. Se trata de un estado de guerra entre ellas.

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